Karina K desde hace 30 años trajina la escena desde diferentes disciplinas que conforman su bagaje, la danza, el teatro o el canto, junto a su vasto y ecléctico recorrido que incluye haber integrado el cuerpo de baile de “Sugar”, aquella comedia de Susana Giménez y Ricardo Darín mientras participaba del programa de la diva, hasta su participación en el grupo musical under “Patricias Argentinas”, pasando por una composición brillante de Sally en la versión local de “Cabaret”.

Dueña de una energía escénica descomunal, la actriz antes de poner el cuerpo a Yiya, quien en 1979 mató a tres amigas con cianuro, compuso a otras criaturas notables, aunque por motivos diferentes.

Encarnó a Florence Foster Jenkins, considerada la peor soprano del mundo en la delicada “Souvenir”, interpretó a los desopilantes personajes de Niní Marshall en “Y...se nos fue redepente” y brilló en la piel de la cantante Judy Garland en “Al final del arco iris”, papel para el que adelgazó 7 kilos.

“Yiya, el musical” generada por el mismo equipo creativo del musical “Y un día Nico se fue”, vuelve a apostar a la música de Ale Sergi (Miranda) y a Tomás Fonzi, esta vez para que se transforme en el hijo de la mediática delincuente