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en las cuatro unidades productivas de Fabricaciones Militares (Villa María, Río Tercero, Azul y Fray Luis Beltrán) hay asambleas ante la posibilidad de 600 despidos sobre un total de unos 2050 trabajadores, de los que 1634 son contratados.


CóRDOBA.- Mientras todavía se debate si la desaparición del submarino ARA San Juan tendría vinculación con la asignación de recursos en el área de Defensa, en las cuatro unidades productivas de Fabricaciones Militares (Villa María, Río Tercero, Azul y Fray Luis Beltrán) hay asambleas ante la posibilidad de 600 despidos sobre un total de unos 2050 trabajadores, de los que 1634 son contratados.

Para 2018 el presupuesto de Fabricaciones Militares aumentó 4%, cifra que no cubre ni la evolución de la pauta salarial; será de $ 2565 millones, cien millones más que en el actual ejercicio. De los 2455 millones de 2016 se gastó 34% menos que lo presupuestado.

Luis Riva, interventor designado en agosto, les explicó a los delegados de las distintas unidades que "de cada 3 pesos que se ponen se recupera uno, lo que es insostenible". El Diario trato de comunicarse  sin éxito con él.

Que el 85% de los trabajadores sean contratados se explica porque hasta mayo de 2014 la repartición figuró como "sujeta a privatización", por lo que no podía aumentar su personal. Salió de esa categoría en 2014 y se concursaron 309 vacantes. "La nueva gestión revisó el proceso y pese a que estaba bien no designó a los ganadores", explicó a la nacion Damián Albornoz, delegado de la planta de Río Tercero.

Fernando Peirano, delegado de la de Fray Luis Beltrán, planteó que "por la incapacidad e intencionalidad de los ministros de Defensa se caen proyectos; no hay plan productivo, no hay presupuesto en el Ejército". La unidad emplea 440 personas y es la que más amplia gama de productos para la defensa produce (artillería, fusiles, renovación de FAL, pistolas, chalecos antibalas, cartuchos, activos químicos y desmilitarización de material bélico).

Desde la de Río Tercero (516 trabajadores; 93% contratados) aseguraron que en los dos últimos años fueron perdiendo producción en el área mecánica y sólo están haciendo algunas tareas para privados locales y reparando los vagones del Belgrano Cargas. Hasta fines de 2015 producían herramental para el anclaje de las minas de Río Turbio, radares meteorológicos y de control de frontera, y hacían la modernización de los cañones 155.

En el sector químico mantienen los niveles de actividad, pero hace "dos años y medio que no se hace el mantenimiento correspondiente".

La sede de Azul (254 empleados) produce dinamita, nitroglicerina, trotil, pólvora y emulsiones. Daniel Firpo, uno de los delegados, coincidió en que no se ejecutan las inversiones.

Desde la sede de Villa María, el delegado del personal describió que en 2016 se produjeron 56 toneladas de pólvora ("una debacle") y que para el año que viene se proyectan 42. "Un gran cliente privado nos informó que no le venden lo que demanda y así crecen las importaciones de Brasil".

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